30/11/12

HASTA UN GOLPE DE SOL

Imagen: Luis Rojo



Cuelgo mi impaciencia
a una tarde de delitos;
definitiva y sensual
la penumbra.
Lo sabes,
vamos a oler a infierno eternamente.
Es urgente la batalla, ardiente tu recuerdo
y roja la sangre que te quiere hacer guerra.

Ya me muero y todavía no me encendiste
la rabia,
la amargura,
la colera que detengo -
que muerdo maltratando
el silencio infinito.

Rómpelo de una vez, grítame
el viento,
que tus brazos levanten la arena
que me cubre la piel.

Llévame al final,
palpitante, atónita, arrogante.
Y mátame toda en todos los pasillos,
- sin testigos
 que sea de fuego el castigo que me lances      
inmoral, oscuro, prohibido.

Y cuando ya se acabe la fuerza
de la venganza, no te rindas.

Besa la luz salvaje de mis ojos,
ágarrame el alma en la ola rebelde,
píntame el alba de vos
y como una sentencia:

ábrazame la vida para siempre.
 


5 comentarios:

  1. Impresionante petición. Emocionante sensualidad. Sobrecogedora pasión. Imprescindible maremagnun de deseo que debe despertar la emoción de ser tomada, poseída y llevada hasta el máximo placer, en todos los lugares y a todas horas.
    ¡Deja que huela el infierno si el perfume que contrarrestra ese olor es el placer!
    Si además, se prefiere un castigo por no alcanzar el máximo deleite, la excitación, el ardor y la fogosidad, deben estallar en una inmensa sensación como jamás se ha logrado.
    Enhorabuena por este apasionado poema.

    Un fuerte abrazo, querida Clara.

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  2. Tus letras dejan ese sabor a grito desesperando, a ausencia de invierno, a ese rayo de sol que penetre a lo más hondo del serdonde habita el calor de las almas.

    Hermoso y triste,Clarie...

    Mi siempre abrazo

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  3. La piel, el alma, el abrazo que no claudica.

    Encendida me voy...

    Saludo grandote, dulce Clara.

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  4. Tu precioso poema parece un grito de socorro.
    A veces necesitamos ese abrazo apasionado para sentirnos vivos.
    Un saludo

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  5. Vehemencia en un poema hermosamente construido.

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